Profesionales

Los profesionales que toman parte en el manejo de la pérdida auditiva de su hijo deben ser considerados como parte del equipo de expertos.

Ciertamente, los padres necesitan estos expertos. Pero por más importante que sean profesionales miembros del equipo los padres son los únicos que pueden dirigir este equipo de profesionales. Por más expertos que sean los profesionales, los padres nunca deben permitir que se conviertan en un reemplazo de su participación sobre la educación y el desarrollo de su propio hijo.

 

Los padres probablemente conocerán a los miembros del equipo en el siguiente orden

  • Un profesional de salud (pediatra, médico de cabecera o enfermera de salud pública)
  • Un audiólogo
  • Un otorrinolaringólogo
  • Un coordinador de servicios
  • Un patólogo del habla y lenguaje
  • Un maestro para niños sordos o con problemas de audición
  • Maestra de educación regular

A continuación una descripción por separado del papel que desempeña cada miembros del equipo.

 

El médico primario, del cual los padres dependen para todo tipo de cuidado de su hijo. El médico de salud no podrá ayudar con la pérdida auditiva, pero sí puede ayudar con las infecciones en el oído.

El profesional de la salud, de quien dependen los padres para el cuidado general de la salud probablemente es un pediatra o el médico de cabecera quien trata tanto a adultos como a niños. Este profesional no podrá ayudar a los padres con la pérdida auditiva. Él / ella puede tratar las inflamaciones o infecciones del oído y el sistema respiratorio superior que pueden afectar la audición, así como otras condiciones médicas que los niños puedan padecer.

 

El audiólogo debe poseer una licencia en audiología y estar certificado por la Asociación Americana del Habla Lenguaje-Audición  (ASHA por sus siglas en Inglés). Este/a se especializa en el estudio de los trastornos auditivos. Un audiólogo identifica la pérdida auditiva, y ayuda en la rehabilitación de la persona identificada por medio de amplificación apropiada.

 

Un otorrinolaringólogo, es un especialista en las enfermedades del oído, nariz y garganta. A este también se le conoce como un otólogo, o ENT por sus siglas en Inglés. Por regulación federal este debe examinar al niño para descartar cualquier complicación médica antes de que los padres compren un auxiliar auditivo. El niño debe ser revisado por el otólogo periódicamente. Algunos de ellos están autorizados para vender auxiliares auditivos.

 

El Coordinador de servicios es responsable de coordinar todos los servicios para el niño y servirá como los padres de la persona con quien comunicarse cuando busque obtener los servicios y la asistencia necesarios.También deberá asistir a los padres a identificar y encontrar los servicios disponibles y sus proveedores, al igual que los servicios de abogacía disponibles para padres.

Un patólogo/a del habla y lenguaje, se especializa en el diagnóstico y la habilitación de los problemas del habla y lenguaje. Este miembro del equipo puede reunirse con el niño de regularmente para trabajar en los detalles del desarrollo del habla, el lenguaje y la corrección de articulación. Él/ella explicara como los padres pueden ayudar con el desarrollo del habla y lenguaje de su hijo. La mayoría de los estados requieren que estos profesionales estén certificados por la Asociación Americana del Habla Lenguaje-Audición (ASHA por sus siglas en Inglés).

 

El Maestro/a para niños sordos o con problemas auditivos debe estar certificado por el Departamento de Educación Estatal para enseñar a estudiantes sordos o con pérdida auditiva. Los padres deben hablar con estos maestros sobre los programas en su área, aun si su hijo todavía es un bebé. Esta persona puede ayudar a los padres a comenzar a trabajar de inmediato en el desarrollo de la comunicación y el lenguaje, aun si no tienen los auxiliares auditivos. La mayoría de las ciudades tienen programas para infantes, preescolares y sus padres. Los maestros en estos programas se convertirán en uno de los miembros valiosos del equipo, proporcionando visitas al hogar e intervención temprana individualizada para los padres y sus hijos.